- Tres años en los que solo se han producido los avances que el PSOE dejó planificados.
- La falta de trabajo, de proyecto de ciudad, el derroche en proyectos improductivos y el descuido del día a día marcan una legislatura perdida.
- El mandato de Arceiz, plagado de rectificaciones y de chapuzas, quedará superado por el impulso que el PSOE proporcionará a la ciudad a partir de mayo de 2027.

Calahorra, 19 de junio de 2026. Transcurridos tres años desde la vuelta del PP al Ayuntamiento de Calahorra, de la mano de Mónica Arceiz, la ciudad ha sufrido un cambio de perspectiva de futuro preocupante.
La ciudad ha pasado de liderar proyectos estratégicos de modernización, captar fondos, mejorar los servicios públicos y crear otros nuevos, y afrontar los principales problemas que la ciudad tenía; a una alarmante dinámica de parálisis institucional, rectificaciones y chapuzas constantes, desmantelamiento de servicios públicos esenciales y falta de ambición y modelo de ciudad.
Un equipo de gobierno incapaz de sacar adelante un solo proyecto de ciudad, de atender las necesidades futuras y del día a día, y que vive de la foto, del maquillaje y de la apariencia. Mientras que, además de amontonar problemas sin solución, se dedican a crear otros que antes no existían.
El inicio de la legislatura fue la carta de presentación de lo que iba a suponer el gobierno de Arceiz para Calahorra: la renuncia a las inversiones de fondos europeos para el Complejo Polideportivo de La Planilla (2,86 millones); la rehabilitación energética de la Casa Consistorial (622.000 euros); la reforma de la Ermita de la Concepción (400.000 euros), hoy un edificio cautivo en manos de la alcaldesa; la renuncia al aparcamiento de Medranas (300.000 euros). Y finalmente, a los 20,5 millones de euros para poner el suelo del polígono industrial el Recuenco a un precio de 35 euros el metro cuadrados, una renuncia del Gobierno de La Rioja justificada y aplaudida por la alcaldesa, que ha hecho a Calahorra perder importantes oportunidades de empleo, crecimiento y prosperidad.
Estos proyectos han sido sustituidos por un conjunto de proyectos de capricho, inviables e improductivos, cuya tramitación ha estado plagada de rectificaciones y chapuzas.
El más sangrante es la plaza de Toros, un proyecto en el que no se ha movido una sola piedra en tres años, que ha sufrido constantes rectificaciones y que legará a Calahorra la plaza de toros más pequeña de La Rioja. El PP va a necesitar hasta tres proyectos arquitectónicos para definir qué quiere hacer con la misma, asumiendo la pérdida, por ello, de 253.000 euros. Por el camino, mentiras y rectificaciones constantes: donde el mismo proyecto ha costado, 2 millones, luego 4 millones, luego 7 millones, y ahora presuntamente 2,7 millones.
¿Se hará ese proyecto? Nadie lo sabe. Tampoco el propio equipo de gobierno, que se reserva la opción en los pliegos de licitación de no continuar con el desarrollo del contrato si del actual proyecto en redacción se desprende que es inviable económicamente.
Además, recientemente, el Gobierno de La Rioja se puso en contra de la alcaldesa de Calahorra al votar favorablemente una iniciativa de VOX para declarar la plaza calagurritana como Bien de Interés Cultural (BIC) lo que dificultará todavía más la ampliación o futura cubrición que pretende realizar la alcaldesa.
El segundo de los proyectos de la alcaldesa ha sido vaciar el patrimonio de suelo municipal. La venta del solar del Silo para la construcción de vivienda libre privada a precios elevados no solo no resuelve el problema de la vivienda, especialmente para los jóvenes sino que agrava un problema de aparcamiento en la ciudad. La pérdida de plazas de aparcamiento en este solar, más las plazas perdidas en Paletillas, plaza de la Constitución, calle San Blas, Avenida del Pilar, Conservatorio elevan a 350 las plazas de aparcamiento pérdidas en el centro de la ciudad durante el mandato de Arceiz.
También la alcaldesa se ha desprendido del solar del LIDL, uno de los pocos solares dotacionales con los que contaba el Ayuntamiento para instalar nuevos servicios públicos o generar vivienda protegida.
Otra de las promesas de la alcaldesa para esta legislatura es la creación de una nueva residencia en el Carmen, que ha costado a los calagurritanos la cuantiosa cifra de 1.200.000 euros, de los cuales 1 millón prácticamente están destinados a la compra de 4 fanegas de tierra a precio de oro, y donde el inmueble con verdadero valor, la iglesia, continúa en manos de la Iglesia Católica.
Todo ello para hacer una residencia que ni está, ni se le espera. Y por si fuera poco, para la que no se ha completado un solo expediente: ni de cesión al Gobierno, ni de redacción de proyecto, y muchísimo menos licitación de obra alguna. No hay partida ni planificación alguna, ni estudio objetivo y real de si ese lugar cumple con las condiciones para albergar una residencia.
Finalmente, la alcaldesa ha apostado por hacer del aparcamiento de la Catedral un fiestódromo. Un proyecto también plagado de rectificaciones, que tuvo que ser modificado a instancias de la COTUR (Comisión de Ordenación del Territorio y Urbanismo de La Rioja) por el incumplimiento de la normativa urbanística, y que no satisface tampoco las necesidades futuras de la ciudad.
Mientras tanto, en el mantenimiento y el día a día de la ciudad, la situación lejos de mejorar, ha empeorado. Pese a gastarse más dinero en limpieza, la ciudad acumula basura casi en cada rincón, los matojos y hierbajos campan a sus anchas, y el mobiliario urbano está completamente abandonado.
Si por algo se recordará a Arceiz es por gran afán en talar árboles en la ciudad: avenida de la Estación, plaza de la Constitución, paseo del Mercadal, avenida de los Ángeles, etc. ,casi cada calle de la ciudad tiene la marca Arceiz: un árbol talado, un alcorque hormigonado o vacío o un tocón que permanece durante años en el mismo lugar.
Mientras tanto, los retos de futuro más importantes para Calahorra siguen pendientes.
En lo referente a la Formación Profesional, pese al reciente anuncio del Gobierno de La Rioja de licitación de las obras, este proyecto ya debería estar en construcción. Arceiz se lo encontró en estado muy avanzado de redacción, con los terrenos obtenidos y los derribos realizados. Tan solo tenía que urbanizar el entorno. Sin embargo, en lugar de aprovechar las facilidades en este asunto, el Ayuntamiento de Calahorra ha destinado dinero a un proyecto de redacción al que finalmente ha renunciado a su propia partida presupuestaria sin ni siquiera disponer de un compromiso firme por parte del Gobierno de La Rioja para financiar y acometer estas obras necesarias para la puesta en funcionamiento del centro.
En el ámbito de la vivienda protegida y asequible, las 27 viviendas asequibles de las que Calahorra podrá disfrutar en esta legislatura proceden de las promociones de peones Camineros y plaza de la Verdura, puestas en marcha por el gobierno de Elisa Garrido y el PSOE en la legislatura anterior.
No solo no se han generado nuevas ideas, sino que se ha votado en contra de crear nuevas viviendas asequibles en el paseo del Mercadal. Mientras avanzan las promociones privadas, el gobierno de Arceiz abandona a los jóvenes al no aplicar el nuevo Plan Estatal de Vivienda, sin poner a disposición un parque público de viviendas asequibles a disposición.
Y en materia de servicios públicos, en 3 años, Arceiz y el PP no han creado un solo nuevo servicio público. Los servicios públicos inaugurados en esta legislatura han sido aquellos que el PSOE dejó en un avanzado estado de desarrollo que imposibilitaron que el PP los paralizara o desechara:
- Estación Intermodal.
- Centro de Salud.
- Centro de Día.
Pero sobre todo, al alcaldesa ha permitido y se ha cruzado de brazos frente al desmantelamiento del Hospital de Calahorra, desoyendo todas las voces contra los recortes de personal, la huída de médicos, el abandono de las inversiones, los recortes de camas, la pérdida de servicios y de la cartera de servicios. Primero fueron las advertencias del PSOE en el Pleno y seguidas de la voz de la ciudadanía articulada en la plataforma SOS Hospital de Calahorra, que ha sacado a la calle a más de 10.000 riojanos y recabado miles de firmas.
La alcaldesa, que no ha asistido a ninguna manifestación, ha dejado de lado a los calagurritanos y calagurritanas en la defensa de su hospital, de la sanidad pública y de un servicio que hace de Calahorra una ciudad de referencia para La Rioja baja y para la ribera Navarra. La defensa de nuestro Hospital es la defensa de la posición de Calahorra respecto de Logroño, para no retroceder 30 años en la prestación de servicios de salud en Calahorra.
Otro aspecto que ha sufrido un cambio negativo ha sido el patrimonio histórico artístico, que ha pasado a un plano completamente secundario. Las acciones de recuperación se han limitado a la recuperación de la Fuente de los Trece Caños, que ya estaba prevista en los fondos europeos del Plan de Sostenibilidad Turística conseguido por el PSOE de 1 millón de euros.
Frente a la recuperación de murallas, torreones, de las Medranas, de canalizaciones romanas, investigaciones, realizadas en la pasada legislatura, durante el mandato de Arceiz, se ha destruido la estatua “Liberpaz”, de la plaza de la Constitución y se han abandonado los principales yacimientos (Medranas, La Clínica, Puente Medieval, yacimiento del Sequeral…) y elementos del patrimonio, con actuaciones puntuales de menor calado.
Después de este balance, en el que Mónica Arceiz no ha aportado ningún proyecto de futuro viable y no se ha creado un solo servicio público nuevo, ¿cómo es posible que el Ayuntamiento de Calahorra haya tenido que aprobar un Plan de Ajuste Económico Financiero para los años 2025 y 2026 por incumplimiento de las reglas de gasto?
¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Calahorra haya tenido que acudir a un préstamo de 2 millones de euros, por primera vez en 16 años?
Y la realidad es que la gestión de Arceiz se centra en derroche de dinero en eventos, gasto superfluo, proyectos caros, irrealizables, que comprometen muchísimo dinero pero que solo repercuten a los calagurritanos en nuevos problemas como la falta de aparcamiento y de vivienda, y que no se preocupan de lo importante, como es el desmantelamiento del Hospital de Calahorra, la finalización de la Formación Profesional, la creación de más y mejores servicios y el mantenimiento de una ciudad más amable, más cercana, más habitable y más cuidada.
¿Cuánto queda para que esto acabe? 1 año. 1 año falta para que Calahorra deje atrás este gobierno sin ideas útiles, sin ambición, sin capacidad, que no ha merecido la pena, y para que volvamos a la senda la ilusión por una Calahorra con proyectos de futuro, que genere vivienda asequible, que genere nuevos servicios y oportunidades, y que afronte sus retos de futuro con un nuevo equipo de gobierno al frente, del Partido Socialista, dispuesto a devolver nuevamente a esta ciudad a su posición de absoluta referencia en La Rioja y en Navarra.