
- Sin ninguna necesidad, Arceiz compró a la iglesia un inmueble para una residencia que ni tiene proyecto, ni partida presupuestaria, ni intención de ejecución por parte del Gobierno de La Rioja. Un capricho que nos ha salido muy caro y promete salirnos mucho más.
Calahorra, 19 de agosto de 2026. El derrumbe en la cubierta del convento del Carmen supone el colapso del proyecto político de la alcaldesa Mónica Arceiz. Este suceso evidencia la grave falta de gestión y la ausencia de planificación del actual Gobierno municipal.
El edificio fue adquirido a la Iglesia Católica en diciembre de 2024 por una elevada suma de 1.200.000 euros. Esta importante inversión de fondos públicos se realizó sobre un inmueble que ya se encontraba en un estado manifiesto de ruina, desviando recursos económicos vitales que deberían haberse destinado a cubrir necesidades e infraestructuras prioritarias para la ciudadanía calagurritana.
Desde el momento de la compra, el propio Ayuntamiento era plenamente consciente de la urgencia de reparar la cubierta del convento para evitar su deterioro progresivo. Sin embargo, tras casi dos años de absoluto abandono, el equipo de gobierno no ha movido ni una sola piedra ni un solo papel, dejando caducar la necesidad de consolidar la estructura y provocando el desastre que hoy se lamenta.
La justificación empleada por el equipo de gobierno para esta compra fue la posterior cesión del inmueble al Gobierno de La Rioja para la construcción de una residencia para personas mayores. A día de hoy, no se ha tramitado formalmente dicha cesión, no se ha levantado la infraestructura prometida y la Comunidad Autónoma carece por completo de proyecto técnico o partida presupuestaria destinada a este fin, demostrando que el Ejecutivo autonómico no tiene intención alguna de rehabilitar el edificio.
Como consecuencia directa de esta inacción política y negligencia en la tutela de los bienes públicos, serán nuevamente los vecinos y vecinas de Calahorra quienes tengan que asumir íntegramente de sus bolsillos la factura de las reparaciones de urgencia.
Cabe recordar que la compra de este convento, así como el proyecto y obra de la plaza de Toros, junto con el millonario gasto de la alcaldesa en las obras del aparcamiento de la Catedral, llevaron al Ayuntamiento de Calahorra a aprobar por primera vez en su historia un Plan de Ajuste Económico Financiero, que ha tenido que ejecutarse en los ejercicios 2025 y 2026.
Un plan de ajuste que ha obligado al Ayuntamiento a vender su patrimonio más valioso, como el solar de “El Silo” o el solar frente al Lidl, para generar vivienda a precios elevados o una superficie comercial privada, imposibilitando la construcción de vivienda protegida o de nuevos servicios públicos necesarios.
Además, mientras los proyectos de la alcaldesa se estrellan, otras inversiones más necesarias, como la construcción de la Formación Profesional siguen sin comenzar.
Así pues, este episodio es la metáfora perfecta del Gobierno de Mónica Arceiz: mucha propaganda, cero gestión y ruina para Calahorra.