- Bebés sin aire acondicionado en la escuela infantil, árboles talados por toda la ciudad y millones de euros destinados a la plaza de toros en lugar de crear refugios climáticos.

Calahorra. 24 de junio de 2026. Los calagurritanos y calagurritanas se achicarran ante la impávida mirada de la alcaldesa de Calahorra, atropellada por el cambio climático y la ola de calor. Solo bastan algunos ejemplos que censuran por sí mismos la política de Arceiz y sus concejales frente a este tipo de eventos metereológicos y sus consecuencias.
Los bebés en la escuela infantil, así como las trabajadoras, soportan altísimas temperaturas mientras la alcaldesa propició con su voto de calidad que no saliera adelante una iniciativa del PSOE ante el pleno para poner aire acondicionado en la escuela infantil en noviembre, con varios meses de antelación.
Con varias olas de calor en lo que va de primavera y verano, el ambiente de las aulas es irrespirable. Y no solo no se ha puesto aire acondicionado, es que no han sido siquiera capaces de poner un toldo para proteger a los niños y niñas del efecto directo del sol.
Lo advertimos, con anticipación y tiempo de previsión, y se negaron a hacerlo.
Por otra parte, la última actuación urbana de este equipo de gobierno ha sido también elocuente. En la plaza de la Constitución, a media tarde, el suelo alcanza casi 70 grados de temperatura tras haberse eliminado todo el arbolado existente hasta hace unos meses. Con un parque infantil intocable que alcanza temperaturas que ningún menor puede soportar.
Mientras tanto, unos metros más abajo, en la plaza de Diego Camporredondo, un lugar plagado de árboles, la temperatura del suelo es de 25 grados, más de 40 grados de diferencia.
Es por ello que en las sucesivas urbanizaciones, exigimos que se tengan en cuenta todas las medidas para proteger el medio ambiente, el arbolado urbano e incrementar los espacios con sombra para proteger a la ciudadanía del calor.
¿Qué ha hecho Mónica Arceiz en este tiempo en el que ha sido alcaldesa de Calahorra frente al calor? Talar árboles y destinar millones y millones de euros a su proyecto de la plaza de toros, en lugar de a convertir las plazas de Calahorra en verdaderos refugios climáticos.
Mientras en la plaza de la Constitución y Hall del Mercadal no se puede parar un minuto, la alcaldesa ha declarado como refugio climático una fuente sin sombra junto al parque de la Era Alta.
Esto es lo que pasa cuando la falta de previsión y de sensibilidad por los efectos del cambio climático se apodera del Ayuntamiento de Calahorra, de la mano de su alcaldesa. Que son las personas más vulnerables que usan los espacios o los servicios públicos los que pagan las consecuencias. Los bebés en la escuela infantil, las personas mayores que ven como se reducen los lugares con sombra donde refugiarse. A la larga, a causa de las malas decisiones para hacer frente a episodios de calor extremo, cada vez más frecuentes, la ciudadanía paga las consecuencias.