

- Arceiz elige baldosas y calor frente a árboles y sombra, y no repondrá los ejemplares que murieron como consecuencia de la instalación prolongada de carpas para eventos.
Calahorra, 22 de julio de 2026. Calahorra necesita sombra, no cemento ni baldosa.
Por ello exigimos al equipo de gobierno que rectifique de inmediato y paralice los trabajos que actualmente se están realizando para tapar definitivamente con baldosa los alcorques vacíos del paseo del Mercadal y que se plante nuevo arbolado para dotar al Hall del Mercadal de ejemplares que produzcan a medio y largo plazo más frescor y sombra a este espacio tan concurrido de la ciudad.
El Equipo de Gobierno, a preguntas del PSOE, informó ayer por la tarde en comisión informativa que el plan del Ayuntamiento gobernado por Arceiz es embaldosar definitivamente los alcorques del paseo del Mercadal.
Cabe recordar que Arceiz ordenó talar esos árboles escudándose en un informe técnico de la perito agrícola municipal que los declaró muertos. Sin embargo, la muerte de dichos árboles no es casual ni espontánea, sino que se produjo tras la instalación por tiempo prolongado de una carpa en el Hall del Mercadal para celebrar eventos sucesivos durante varias semanas. Entonces, el Equipo de Gobierno decidió tapar provisionalmente los alcorques con cemento.
Sin embargo, ahora la orden ha sido la de tapar definitivamente esos alcorques, algo que no puede escudarse en criterios técnicos. Es una decisión política. Y entre árboles y sombra o baldosa y calor, Arceiz y los concejales del PP han optado por lo segundo en contra de cualquier sentido común.
Las ciudades deben adaptarse ya a una situación de cambio climático que está produciendo olas de calor extremo. Estamos por el mes de julio y encadenamos cuatro situaciones de calor extremo. En esta semana hay zonas de la península que pueden alcanzar 45 grados. Ciudades como Barcelona se preparan para simular situaciones donde se puedan alcanzar hasta los 50 grados. Y mientras tanto, en Calahorra, las decisiones de la alcaldesa son eliminar árboles, maltratar los existentes y no reponer aquellos que se secan o se mueren. No hay una calle en Calahorra que no tenga la marca de un arbol talado o un alcorque vacío.
Es por ello que, antes de que se elimine el sistema de riego, el equipo de gobierno debe paralizar los trabajos que está realizando para tapar los alcorques y debe disponerse a plantar nuevos árboles en el Hall del Mercadal.
Este espacio de Calahorra es un lugar de paso, de encuentro y parada habitual de conversación, y no puede ser que por el capricho de la alcaldesa y sus concejales de instalar carpas para eventos en este espacio, toda la ciudadanía vaya a perder la posibilidad de regenerar un espacio que tuvo sombra hasta la llegada de Arceiz a la alcaldía.
El cambio climático no espera, y con las decisiones tomadas por la alcaldesa de arrasar con el arbolado urbano (plaza de la Constitución, Mercadal, revive Cidacos, avenida de la Estación, etc.) Calahorra se está convirtiendo en una ciudad cada vez más dura y más inhóspita, menos preparada para el presente y el futuro. Si el gobierno no cambia, el cambio climático nos pasará por encima y será incluso más implacabable de lo que Arceiz está siendo con los árboles de Calahorra.